19.1.11

Caperucita.

“Todas aquellas veces que había estado en aquel bar, de todas esas veces, ninguna la había visto.”

El agua corría por mis manos y me mojé la nuca. Últimamente había estado haciendo más calor de lo normal. Me alboroté el pelo y sacudí la cabeza. Ya comenzaban a entrar clientes.
La mañana pasó rápido, todo el día recorriendo las mesas, tomando nota, llevando platos, alcohol… Normalmente el bar se colapsaba por la tarde, y más hoy, que sería la fiesta de Wuxayu, y todas las calles estarían abarrotadas de gente, todo el mundo se disfrazaría de alguna cosa extraña y saldría a la calle a beber. Eso me gustaba, era lo bueno de tener un bar en estos tiempos.
A medida que transcurría la tarde el bar se fue llenando poco a poco. La barra estaba hasta arriba, y las mesas se juntaban de tres en tres. Miré a Wuix, mi compañera, y le sonreí. Ella desvió mi mirada y suspiró; al parecer ya se estaba hartando de tanta gente… “Odio este día”- leí en sus labios. Sonreí y me dirigí de nuevo a los clientes que pedían más y más alcohol en la barra, Neru y Ellen se ocupaban de las mesas. Las observé por encima de todos esos hombres que tenía enfrente. Sonreían, aunque un poco cansadas.
Entró un grupo de jóvenes disfrazados de lobos, gritado a vientos cada uno con una botella de “quiensabequé” en la mano.
-¡Eyyyy!¡¿Puedes rellenarme la botella con lo mejor que tengas?!-Me “dijo” cuando se acercó uno de ellos a la barra.
-¡Por supuesto!
Cogí la botella de sus manos y comencé a llenarla del mejor vodka de toda la ciudad. En la fiesta de Wuxayu, si alguien disfrazado te pedía que llenaras la botella de sus manos, tenias que hacerlo, aunque el único inconveniente era que le tenias que cobrar la mitad del precio real, pero como en nuestro bar lo que sobraba era el vodka, no importaba mucho. Es un poco de borrachos, pero… a mi me beneficiaba.
-¡Lobo número dooos!-gritó uno de sus compañeros.- ¡Hemos encontrado a caperucita!
El chico cogió la botella y fue corriendo a tumbos hacia la mesa numero cinco. Lo seguí con la mirada, todos sus amigos seguían gritando, y en la mesa se encontraba una persona con una capa de un rojo apagado que, ciertamente, me recordó a caperucita.  Aunque no pude atisbar su cara, tenía unos cabellos rubios que caían rizadamente por su pecho. Permanecía cabizbaja, no llegaba a escuchar que era lo que le estaban diciendo todos aquellos chicos, pero no parecía agradarle.
-¡Ey! ¡Camarero!
Me volví rápidamente hacia un hombre que parecía tener un poco de mal genio.
-¿Si?
-¡¿Cuándo va a ponerme ese whisky que le he pedido hace diez minutos?!
-¡Ahora mismo, Señor! Perdóneme.-Le sonreí y me aligeré en coger la botella.
Se escuchó un gran ruido y todo el mundo se giró. El bar quedó en silencio.
-¡¿Qué coño haces?!
Me aupé en la barra porque no veía nada y no podía salir por ningún lado. En la mesa numero cinco se encontraba uno de los lobos tumbado de medio cuerpo sobre la mesa, mientras que la chica se encontraba sosteniéndolo para que no se moviera, amenazándolo con un cuchillo en su cuello. Me apresuré a que me dejaran paso para ir hacia allí, pero lo tuve difícil, porque ninguno de los presentes reaccionaba.
-¿Acaso no te da vergüenza…?-escuché la dulce voz pasiva de la chica.
-¡Que me dejes, joder!
-Ni se te ocurra moverte ahora…
-¡Eeeeeeh! ¡Que bueno! ¡Me gusta esta representación inversa!- grité, y nadie parecía reaccionar aún.
La joven se giró hacia mi, y el chico quedó confuso, yo seguí sonriendo como un estúpido. Tomé la muñeca de la chica sin apartar mi sonrisa.
-¡Genial Elena! ¡Tal y como dijimos, te has metido muy bien en el papel!- le cogí el cuchillo de su otra mano mientras el joven aún seguía confuso.- ¡Pero tienes que tener cuidado que si no… no voy a volver a tener clientes mujer!- agarré de la mano al chico para ayudarlo a levantar.- Perdona a mi prima, es que estaba esperando a un chico disfrazado de lobo para representar esta escena, discúlpela si le ha asustado, pero todo era de broma, tu sabes… estas fiestas están para divertirse un poco…
-¡Pero si se me ha echado encima!
- Ya, ya… pero era parte de la representación -reí levemente. No sabía que decir ya. Miré a Wuix, en busca de ayuda, y me entendió.
-¡Veeenga chicos!¡La casa invita a barra libre!-Gritó mi compañera, y todos se volvieron a animar, hasta el lobo magullado.
Tiré de la muñeca de la chica, que hasta ahora no había dicho ni una palabra. Subimos las escaleras del bar e hice que entrara en mi habitación. Seguía con la cabeza gacha y sin decir nada, yo estaba muy nervioso y apenas me salían las palabras. Lo único que salió de mi boca fue…
-¿Quién coño eres, y qué coño ha pasado?- mi tono parecía enfadado, pero mas bien era una mezcla entre asustado y nervioso.
Ladeó su cabeza, aún sin dejarme ver su rostro.
-Lo siento. Ese chico me puso nerviosa…
-¡¿Nerviosa?! ¡Le has puesto un cuchillo en la garganta!
Me llevé las manos a la cabeza por un momento y miré hacia la puerta. Maldecía la maldita fiesta de borrachos de Wuxayu. Intenté mirarla a la cara, pero su capucha estaba de por medio. Di dos pasos hacia ella e intenté sonar un poco mas calmado.
- Realmente eres una peligrosa caperucita… ¿Por qué te escondes en esa capucha?
- No me escondo.
- Lo que tú digas… ¿Entonces por qué no te destapas?
Levantó sus manos y las llevó hacia su cabeza, llevando hacia atrás la capucha de color rojo y dejando ver su hermoso rostro. Me miró fijamente y pude ver sus verdes ojos, intensos. Su cabello rizado rozando sus rosadas mejillas, llevando mi mirada hacia sus rojizos labios, aparentemente tan… suaves.
- Vaya… no entiendo porqué te escondías…-intenté no parecer nervioso, porque realmente lo estaba.
-Te he dicho que no lo hacía.- la voz pasiva que anteriormente le había asociado se escuchó mas fuerte.- Agradezco que me hayas ayudado en esto… - Sus ojos se clavaban tan profundo en los míos que me hacían sentir un tanto extraño.
Caminó hacia la puerta, yo estaba delante de ella, e instintivamente le corté el paso. Me miró extrañada. Dejé de escuchar el bullicio que venia del bar y me centré en su mirada. ¿Cuántos años tendría? Parecía tan joven…
-Tu nombre…
-¿Cómo?-preguntó extrañada al escuchar mi murmullo.
-¿Cuál es tu nombre?-Pregunté con un poco de más confianza.
- Noe.
“Noe”… pensé. Seguíamos mirándonos, y yo quería seguir en aquella habitación junto a ella.
-¿Eres de aquí? ¿Cuántos años tienes? ¿Venías a menudo al bar?-comencé a preguntar.
- ¿Intentas camuflar tus verdaderas intenciones con preguntas?- sonrió pícaramente.- Tengo diecinueve años. Tú no debes ser mucho mayor… ¿Y tu --?
Sentí sus labios corresponder los míos que la habían acallado. Tal y como pensaba, tenían un tacto suave, carnosos… Me perdí en ellos. Sujeté su cabeza y la llevé hacia la puerta, encerrando su cuerpo contra el mío. A cada beso me atraía aún más, no podía parar. Sentí sus manos en mi pecho, y me empujó levemente. Separé mis labios de ella y la miré. Jadeaba, quizás me había emocionado demasiado, no sé de qué manera me estaba mirando; nerviosa, extasiada, o asustada…
En mi cabeza solo pasaba un “¡Diooooos! ¿Qué he hecho?” Vi sus mejillas sonrojadas y una leve sonrisa en sus labios. Quedé confuso.
-¿Y tu nombre?- preguntó.
- Matt…
- Ahora mejor. No me gusta besarme con desconocidos…
Agarró el cuello de mi camisa y me atrajo a ella.

2 comentarios:

Clary Claire dijo...

Uohh!! Molaa!!! Me encanta, sigue pronto!
También te sigo en el otro... sabes que mi blog http://palabrasformandohistorias.blogspot.com tiene el mismo diseño que el tuyo?? que este, digo, jajaja.

Bueno me gusta, me pasaré más a menudo.

Besos!!

Alec Surrealista dijo...

Que way! Está genial, me encanta!

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