25.1.11

El bosque.

Había perdido la noción del tiempo. No sabía cuanto llevaba corriendo, ni hacia donde iba. De lo que estaba segura es que ahora no podía pararme a comprobar nada. Escuchaba los gritos de dolor de toda aquella gente en mi cabeza, tenía sus rostros gravados en mi mente. Todo había ocurrido tan rápido que no tuve tiempo para pensar, sólo correr.
El bosque se hacía más profundo a cada paso que daba, y mi visión comenzaba a dificultarse por la reciente puesta de sol.
Podía sentir mi corazón por todas las partes de mi cuerpo, no sabía cuanto tiempo podría seguir corriendo de aquella manera.
Sentí cómo algo me quemaba el hombro y caía al suelo gritando de dolor. Una flecha me había alcanzado. Tras un agudo relinche escuché pasos crujiendo sobre las hojas secas. Me agarró del vestido y me levantó. Apenas pude ver su rostro, la oscuridad y el dolor no me sentaban nada bien. Aunque mis sentidos apenas me respondían, pude ver cómo la sangre de aquel hombre que me sostenía me manchaba la cara. Volví a caer al suelo, pero esta vez, junto a él. No sabía que estaba pasando. Tenía sueño, demasiado sueño. Lo último que recuerdo de aquella noche era alguien viniendo hacia mi.

1 comentarios:

Aceituna Rellena de Espinacas dijo...

Claire, te e dedicado un premio de HAWAII pásate por mi blog y lo veras, un beso, y me encanta tu blog.

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