Él era el hermano menor de una antigua amiga. Nunca podría haber imaginado que creciera tanto a tan temprana edad, ni siquiera lo había reconocido cuando nos habíamos encontrado por casualidad en la cocina.
-¿Samuel?- pregunté atónita cuando ya me había dejado llevar y dejar que me subiera sobre la encimera de la cocina.
Nos encontrábamos en la casa de campo de un amigo en común; yo lo conocía desde la ESO y él estaba en su grupo de música.
Sentía cómo sus labios habían empezado a acariciar mi cuello, yo aún seguía pensando en la diferencia de edad, aunque por poco tiempo… Le tomé el rostro e hice que me mirara por unos segundos. Me lancé a besarle con ímpetu, sintiendo sus caricias ahora en mi espalda.
-¡Pero bueno!
Nos separamos con rapidez y vimos a Noelia en el marco de la puerta.
-¿Para qué están los dormitorios? La cocina es para comer, no para magrearse…
-Bueno… No íbamos mal encaminados, ¿no crees? –burló mirándome con complicidad.



4 comentarios:
Jajaja, ¡pillados! :-P
Me encanta. Muy sexual y sensual.
¡Un besito!
PD: ¡Te espero por mi blog!
jajaja me gustaa!!! Ese toque sensual, como dice LadyLuna y además romántico :)
Un beso!
Guuauu... tomaa iaa.. mee encanto.. :)
ii el final.. dios sin palabras... ;)
tee siigo uapaa..
tee deJo el mio x sii te abuures unn beso ;)
http://unpequeniocuento.blogspot.com/
Hahahha Que espabilado no?? x)
Un momobesín ♥.
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