26.2.11

Y otra vez.

Había sido un estúpido, y sabía que él mismo lo sabía. Pero no podía evitar olvidarme por un momento de lo que había hecho. Sería una estúpida por aquello, pero cuando estaba tan cerca mi mente se quedaba totalmente en blanco; cuando sentía su respiración rozando con la mía, sus manos en mi cintura y su mirada clavándose en mis ojos, cohibiéndome. Hacía que perdiera el sentido.
Me sonrió, como si supiera que ya no estaba enfadada con él, que no podía evitar desear sus labios a medida que se acercaba.
-No me malinterpretes… -murmuró.
Y entre la duda, me inundó de nuevo el frío cuando se separó tan repentinamente. Levanté las cejas. No lo entendía. Otra vez volvía a ponerse de esa manera; siempre jugando conmigo. Entonces me di cuenta porqué me había enfadado con él, y por qué él había hecho eso. Parecía que quería que le odiara.


Me levanté del sofá llevándome conmigo mi anorak, fui hacia la puerta del piso y le miré por última vez.
-Adiós, Will.
Salí de su casa pensando que esta sería la última vez que me hacía eso, pero, lo que no sabía es que volvería a caer…

3 comentarios:

LorenaGb dijo...

A veces hace más daño separarnos de aquella adicción que nos puede, que permanecer con ella.

¡Gracias por pasar por Circus, leer y comentar!

Te sigo ;)

Aceituna Rellena de Espinacas dijo...

Dios me ha encantado, te as espresado de maravilla, nadien lo podia hacerlo mejor.
Espero tu proxima entrada, un beso de la Pequeña Aceituna.

Gaenca dijo...

- No sabes cual identificada me siento! Es como si hubieras entrado en mi vida y hubieras sacado un trocito de ella..
- Me a encantado, te felicito=)

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